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Mostrando las entradas con la etiqueta asertividad

SER Mujer

SER Mujer Sutil, a veces aparentemente frágil, pero con una fragilidad de acero templado.  Templado a fuerza de moldear emociones hasta contenerlas en un cántaro.  Cántaro lleno de aguas primordiales que nos inundan.  Llanto y sangre y linfas que, como ríos, nos atraviesan momento a momento, moderadas por las mareas de nuestras hormonas.  Hormonas que laten y nos imprimen sus ritmos.  Ritmo de fertilidades y de arideces alternantes.  Fertilidad fecunda cuando nos inundamos; arideces de tierra contenedora cuando en el vaivén nos retraemos. Paradójicas criaturas somos: buscando contención cuando lo que mejor hacemos es contener.  Contener la vida palpitante en nuestros vientres fecundos.  Expulsar para permitir vida, retener para sostener la vida. Nutrir para darnos.  Pedir para no secarnos.  Y como si esto no nos resultara suficiente, también salimos al mundo a crecer y a superarnos, reclamando ...

Afrontamiento de obstáculos. Tomás las vitaminas?

Vamos a analizar una situación cotidiana cualquiera. Por ejemplo, salís de tu casa rumbo al trabajo y al llegar a la parada del colectivo, te enterás de que se está desviando el tráfico y que por ahí hoy no pasa tu transporte. Qué hacés? Pongámoslo en estos términos: vos sos A. Tu meta es T (llegar a tu trabajo), y en el medio te aparece un obstáculo. Lo podemos llamar metafóricamente “piedra” por ahora, remitiendo a la frase del cartelito, o lo podemos llamar también como lo bauticé yo, “vitamina”. Si lo llamás “vitamina” entonces nos conviene que vos (A), te consideres un PACMAN así se entiende la idea de esta metáfora. Si A, o sea vos, llega a la parada del colectivo y se encuentra con la piedra, hay varios planes por delante. El primero que era B, tomar el colectivo, falló. Lo descartamos. Entonces? Nos volvemos a casa y resignamos T (llegar al trabajo)? O vamos a pensar un plan C. Plan C o planes alternativos, si seguimos la metáfora del cartelito, es ir evaluando otras alte...

Los límites y la asertividad

A veces sentís que no estás dispuesta a aceptar algo que un otro te pide, pero que a la hora de pararte asertivamente frente a esa persona, el NO no te sale y te quedás rumiando impotencias tras haber aceptado el deseo del otro en vez de haber defendido tu propio deseo? Te ves a veces gritando un NO, agresivamente, en charla de locos que no se escuchan? O teniendo que dar miles de justificaciones (frente al otro porque en primer lugar necesitás para sentirte con derecho, dártelas a vos misma porque no te sentís lo suficientemente merecedora de defender tu punto? O te da culpa querer hacer algo que va en contra de los intereses del otro o de sus deseos? Hay un bello poema del Dr. Hugo Filkenstein que podría ayudarte: Poema NO No es No, y hay una sola manera de decirlo. No. Sin admiración, ni interrogantes, ni puntos suspensivos. No se dice de una sola manera. Es corto, rápido, monocorde, sobrio y escueto. No. Se dice una sola vez. Con la misma e...