Los límites y la asertividad

A veces sentís que no estás dispuesta a aceptar algo que un otro te pide, pero que a la hora de pararte asertivamente frente a esa persona, el NO no te sale y te quedás rumiando impotencias tras haber aceptado el deseo del otro en vez de haber defendido tu propio deseo?



Te ves a veces gritando un NO, agresivamente, en charla de locos que no se escuchan?


O teniendo que dar miles de justificaciones (frente al otro porque en primer lugar necesitás para sentirte con derecho, dártelas a vos misma porque no te sentís lo suficientemente merecedora de defender tu punto?


O te da culpa querer hacer algo que va en contra de los intereses del otro o de sus deseos?
Hay un bello poema del Dr. Hugo Filkenstein que podría ayudarte:


Poema NO

No es No, y hay una sola manera de decirlo.

No. Sin admiración, ni interrogantes, ni puntos suspensivos.

No se dice de una sola manera. Es corto, rápido, monocorde,

sobrio y escueto. No.

Se dice una sola vez. Con la misma entonación.

Como un disco rayado: No.

Un No que necesita de una larga caminata o

de una reflexión en el jardín, no es No.

Un No que necesita de explicaciones y justificaciones, no es No.

No: tiene la brevedad de un segundo.

Es un No para el otro, porque ya lo fue para uno mismo.

No es No, aquí y muy lejos de aquí.

No: es el último acto de dignidad.

No: es el fin de un libro, sin más capítulos ni segundas partes.

No:no se dice por carta, ni se dice con silencios,

ni en voz baja, ni gritando, ni con la cabeza gacha,

ni mirando hacia otro lado, ni con símbolos devueltos,

ni con pena y menos aún con satisfacción.

No es No.

Cuando el No es No, se mirará a los ojos y

el No se descolgará naturalmente de los labios.

La voz del No no es trémula, ni vacilante, ni agresiva y

no deja duda alguna.

Ese No no es una negación del pasado,

es una corrección del futuro.

Y sólo quien sabe decir No, puede decir Sí.



Y si todavía te quedan dudas sobre tus derechos, acá va otra ayuda para que puedas modificar y reescribir valores, así, conociendo tus derechos, no sentís culpa: 


Derechos asertivos:

 
 1-El derecho a ser tratado con respeto y dignidad.

2-El derecho a tener y expresar los propios sentimientos y opiniones.

3-El derecho a reconocer mis propias necesidades, establecer mis objetivos personales y tomar mis propias decisiones.

4-El derecho a cambiar.

5-El derecho a decir "no" sin sentirme culpable.

6-El derecho a pedir lo que quiero, aceptando a la vez que me lo nieguen.

7-El derecho a pedir información y ser informado.

8-El derecho a cometer errores.

9-El derecho a obtener aquello por lo que pagué.

10-El derecho a ser independiente.

11-El derecho de gozar y disfrutar.

12-El derecho a triunfar.

13-El derecho a ser mi propio juez.

14-El derecho a decidir el hacerme cargo o no de los problemas de los demás.

15-El derecho de dar o no explicaciones sobre mi comportamiento.

16-El derecho de no necesitar la aprobación de los demás.

17-El derecho de no ser perfecto.

18-El derecho a decidir no ser asertivo.


La reflexión final?

Podría servir ampararse en el precepto: Ama a tu prójimo...pero COMO A TI MISMO. 

Si no comenzás por amarte, aceptarte y respetarte, te costará mucho que los demás te respeten si no podés ponerle un límite a las demandas de los demás sin respetar previamente tus propios deseos, o necesidades. 

Si el costo de esta postura es que el otro se enoje, o hasta que se aleje de vos, pués si es así, tan egoísta la postura de ese otro, no sería mejor hasta perderlo? 

Te preguntaste qué hay en juego? tu seguridad? qué temés perder si se aleja de vos? Tu seguridad a costa de tu dignidad? Es más valiosa la presencia del otro aún cuando el costo sea tu propia insatisfacción?
Para reflexionar...

 Lic. Claudia Beatriz Gentile
            Psicóloga clínica con orientación junguiana. 

                 Grafóloga Pública   Astróloga

mail: grafosintesis@yahoo.com.ar
tel.: 4672-4423 y cel.: 153-343-3665

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