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El otro en la sombra

El otro en la sombra Era un punto rojo en la mira de su arma. Un blanco móvil…                                            (Blanco, negro, amarillo…                                            Qué más daba?                                            Podría incluso                 ...

Investidura, rol y función en una época caótica de la postpostpost- modernidad

La vestidura. La ropa. Cubre pero también, porta sentidos. Es un significante que convoca a armarlo como signo uniéndole el significado que uno sabe que debe asignarle. Por qué lo sabe? porque la cultura se encarga de grabarlo a fuego en el psiquismo. Cómo? pongamos ejemplos: Qué hace que un chico se constituya desde lo visual en alumno? no solo la portación de útiles escolares. El principal significante es su ropa: sabemos leer que si un chico está de guardapolvos o de uniforme, es estudiante. Vemos un hombre de traje. Sabemos que se debe tratar de alguien que trabaja, digamos, en una institución formal. Tiene su corbata puesta, signo de sujeción al sistema. Sabemos que si vemos a un chico con los pantalones medio caídos, el pelo con gel, cortado a medias, lleno de piercings y de tatuajes se trata de .... Bueno, cada uno sabe qué señal lee y qué debe hacer en esos casos. La ropa habla. No hay que ser un semiólogo para entender lo que dice. Es un código. Cada r...

Ser o no SER?

¿Ser o no ser? ¿Hacer o no hacer? ¿Hacerlo hoy o dejarlo bajo la alfombra hasta mañana? Un mañana eternamente procastinado… Negando su urgencia…, en estado de angustia difusa y permanente, pero bañada de otras cosas que no terminan de generar satisfacción, porque están tapando dolores que se las ingenian para asomar, furtivos, pero feroces… Entonces ante el miedo, mejor no ser el que uno se impuso ser. Ese ideal tan alto que es inalcanzable e imposible y que entonces, y por paradójica oposición, es lo que nos impide un hacer, uno falaz pero un hacer al fin. Un hacer que no sea tan ilusoriamente perfecto, pero que sea. Un hacer tentativo, de ensayo-error-ensayo-acierto. Que nos permita sentirnos vivos y siendo, no actuando el papel del que deberíamos ser. ¿Según qué mirada armamos esa imagen del que deberíamos ser? ¿No estaría bueno revisar esas miradas que ya hicimos nuestra y evaluar si seguimos queriendo ser eso que nos impusieron imponernos ser? ¿Pa...

Aprender por dolor o aprender por amor?

Cuando era chica escuchaba siempre a mis abuelos decir que “A golpes se hacen los hombres y a patadas, las mujeres”. Curioso. Bien patriarcal, bien machista. Los hombres no lloran, se estampan contra la pared, se levantan, ponen cara de sufrimiento sofocado por el  orgullo y siguen adelante. Se meten en sus trajes rígidos de letra de imprenta mayúscula y van por la vida repitiendo reglas y preceptos, o enojos y patadas, si no se cumplen. A lo macho. A los golpes, sin lamentos, sin expresión de dolor. Así se aprende? Así se crece? Por otro lado cuando alguien nos insiste en que dejemos de hacer tal cosa que nos daña, o nos damos cuenta nosotros mismos de que una elección que hicimos no nos causa más que insatisfacción, cuántas veces no redireccionamos el rumbo a tiempo y nos dejamos arrastrar, hasta que las circunstancias nos hacen tocar fondo “a fondo” recién para pegar el volantazo y cambiar el rumbo? Hay que dejar de fumar cuando estás al borde del EPOC? Cuando muer...

SER Mujer

SER Mujer Sutil, a veces aparentemente frágil, pero con una fragilidad de acero templado.  Templado a fuerza de moldear emociones hasta contenerlas en un cántaro.  Cántaro lleno de aguas primordiales que nos inundan.  Llanto y sangre y linfas que, como ríos, nos atraviesan momento a momento, moderadas por las mareas de nuestras hormonas.  Hormonas que laten y nos imprimen sus ritmos.  Ritmo de fertilidades y de arideces alternantes.  Fertilidad fecunda cuando nos inundamos; arideces de tierra contenedora cuando en el vaivén nos retraemos. Paradójicas criaturas somos: buscando contención cuando lo que mejor hacemos es contener.  Contener la vida palpitante en nuestros vientres fecundos.  Expulsar para permitir vida, retener para sostener la vida. Nutrir para darnos.  Pedir para no secarnos.  Y como si esto no nos resultara suficiente, también salimos al mundo a crecer y a superarnos, reclamando ...

Sueño que despierto

  Tiemblo. Siento que tiemblo y que floto. Floto en un temblor vibrante que me arrastra y me succiona. Me suelto. Me suelto al viento que me mece y me lleva. Me despego de algo que, como un lastre, me retenía y me expando. Me expando informe y me siento nube y floto, y floto y floto… La percepción se amplía y deja de ceñirse a los sentidos acotados por órganos sensoriales limitados. Soy percepción, y soy adentro y soy afuera indiferenciado. Soy lo que veo y soy lo que ya no me define. Lo que ya no me define más también soy. Soy a expensas de dejar de ser algo parcializado. Soy el todo a la vez que sólo una parte holográfica de ese Todo mayor que me contiene, pero que no me limita. Soy cada experiencia humana que ya no es mía ni ajena. Soy cada experiencia animal que ya no es mía ni ajena. Poso mi atención en una piedra de una montaña y soy la piedra, y la montaña, y el lago, y la tierra y los siento latiendo a su ritmo dentro de mí, o dentro de ellos, en simbiosis indifer...

La niña autista y su violín mágico- Cuento

Siempre la conmovió escuchar a su madre tocar el violín. La veía fundida con su instrumento. Eran uno. Se complementaban de una manera tan armoniosa que la niña no podía más que cerrar los ojos y dejarse atravesar por las notas que la arropaban como cuando su madre, de más pequeña, entraba en su cuarto a darle su beso de buenas noches y cubrirla, mientras le cantaba una suave canción hasta que Caro se dormía, acunada por la voz angelical y sutil de su madre. La niña creció entre acordes y melodías. Cuando tuvo edad suficiente para sostener un violín, su madre le regaló uno, primorosamente tallado, brillante, y tan esmeradamente acabado como el que ella misma atesoraba, también regalo de su propia madre. Y Caro de a poco, casi como jugando, casi como recordando simplemente, aprendió a sacarle la misma magia a sus cuerdas como desde siempre había escuchado hacer a esas dos mujeres maravillosas que la habían precedido en esas artes mágicamente expresivas. Era arrobador escuc...