Uno, dos, tres... Una historia sobre sincronicidades (en tres pasos)

Saboreó cada palabra que le diría. Las venía recitando para no olvidarse de ninguna de ellas. No quería improvisar en un momento tan crucial. Debía salir todo perfecto, sin fallas, para que ella respondiera como él sabía que lo haría tras escucharlo.

Caminaba con paso firme, decidido, hacia el encuentro. Confiado de estar en lo correcto.

Un, dos, tres y ya… todo se resolvería y volverían a estar juntos como antes.

UNO: la vería. La miraría a los ojos bien cerca de su rostro. Ella le sostendría la mirada atenta, bebiéndose cada una de sus palabras.
DOS: su rostro se iluminaría de emoción, y, como toda respuesta, saltaría a sus brazos rodeándole el cuello  y sellando su boca con un beso de reconciliación.
TRES: Se marcharían juntos, tomados de la mano, de vuelta a casa.



UNO: llegó y ella no estaba.
Dos: en vez de encontrarla, una ambulancia que partía con la sirena encendida, no auguraba nada alentador.
TRES: al acercarse a alguien, le comentaron que la chica del fondo se había caído de una manera tan tonta al salir a la calle… Y que resultaba casi increíble toda la secuencia de hechos. Que un motociclista subiera a la vereda,  justo en el momento en que a alguien se le caía una botella y explotara, con un ruido tan sorpresivo que el muchacho de la moto dio vuelta la cabeza para ver qué pasaba, en el mismísimo momento en que la chica del fondo, también mirando hacia atrás para evitar que el perro saliera con ella, atravesaba finalmente la puerta y se tropezara y cayera de bruces, sin tiempo para incorporarse porque justo la moto le pasó por encima, mientras el conductor, sorprendido, miraba hacia el lugar donde había reventado la botella unos segundos atrás. Lo bueno de estas casualidades, lo insólito, fue que cuando la vecina de enfrente, todavía sorprendida, pero que estaba justo con el celular en la mano, llamó para pedir una ambulancia, no había todavía terminado de cortar cuando llegó la ambulancia que la chica del fondo, antes de salir, había pedido para su vecina que estaba descompuesta y sola;  y se las terminaron llevando al hospital a ambas.


Lic. Claudia Beatriz Gentile

Psicóloga clínica con orientación junguiana – Grafóloga Pública - Astróloga
Temas de género - Terapia individual y de pareja - Talleres de autoconocimiento - 
Grupos de reflexión - Cursos de grafología 

Floresta-CABA- Rep. ARGENTINA

mail: grafosintesis@gmail.com 

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