PILARES DE LA RESILIENCIA- Lila Deneken, una historia de vida

Me pasaron en la vida cosas que habrían destruido a muchos. Sin embargo, con muchos machucones y heridas, acá estoy. Contenta, sintiéndome sana, con capacidad de amar, de crecer, con esperanza, con fe en la gente, en su posibilidad de cambio y de crecimiento, porque creí en mí. Salí adelante. Estoy conforme con lo que voy logrando, conmigo misma, con lo que me empeño en seguir deviniendo, con la historia que me fui forjando.

Y así fue como al terminar mi última carrera, ya a punto de elegir tema para ponerme a investigar y armar mi tesis de grado, elegí desde la pasión, como todo lo que elijo, un tema que me convocaba investigar: la resiliencia.

Y este nuevo concepto surge de estudiar a individuos que atravesaron circunstancias muy traumáticas y salieron fortalecidos. Al investigarlos, se descubrió que hay ciertos pilares de base con los que se sostienen las personas resilientes. Y corriendo el riesgo de no ser muy textual ya que estoy armando esta nota con lo que queda en mi memoria sin recurrir a las fuentes, voy a intentar recordar razonando cuáles eran esas pautas que descubrieron que tenían esa clase de personas.

1-Un yo resistente y flexible pero como yo le digo, con buena madera. Resistente pero no rígido para que no se quiebre, y maleable para aceptar los cambios pero sin desvanecerse. Con la subjetividad suficiente para ser causante de sus circunstancias y no mero objeto de los demás manejado por los vientos de las circunstancias ajenas, y en posición de queja pasiva.

2- Valoración de un otro significativo que creyera o hubiera creído, si ya no vivía, en ellas.

3-Curiosidad intelectual y una cierta rebeldía para no aceptar sumisamente las creencias ajenas o los conceptos ajenos, y poder investigar y cuestionar, creyendo en sí, en su criterio.

4- Ética. Y esto yo lo interpreto como empatía, respeto por el otro, respeto por sí mismo, valores en que confiar, compromiso y responsabilidad.

5- Capacidad introspectiva. Ni modo que uno si no tiene la abstracción reflexiva suficiente pueda entender los por y para qué de esas circunstancias para poder metabolizar sus efectos y entender los embistes sin esta capacidad de poder pensarse, y comprenderse, y leerse retrospectivamente objetivándose, viéndose desde una zona testigo de una misma, sin juzgarse.

6- Buen humor. Fundamental! pero no un humor cínico autodestructivo. Un humor que esté al servicio de lo anterior justamente. De poder objetivarse, verse, y entendiéndose, desdramatizar la situación para poderla manejar, entender, aceptar, con tolerancia compasiva aunque firme. Y desdramatizar con el humor también es no ahogarse en un vaso de agua aunque sea un vaso del tamaño de un florero. Es un vaso. Y reírse de una situación en vez de enojarse mucho, ayuda a tomar distancia y poner en perspectiva ese algo para encararlo con otra predisposición y otra energía y no de modo tan serio y solemne.

7- Fe en algo superior. Y acá no nos referimos solo al dios en que crea cada uno. Nos referimos a encontrarle un sentido trascendental a la vida en el cual como co-creadores podemos ser partícipes. En definitiva si creemos en algo superior que nos habita, nos habilitamos la creencia en nosotros mismos también. Y ahora que sabemos que las creencias determinan nuestras circunstancias, con más razón, una buena espiritualidad, atravesada como a cada uno le sea más propicio, y no me refiero a dogmatismos sino a otra cosa, ayuda a la persona a trascender las situaciones traumáticas con una prospectiva por delante más alentadora que si es nihilista.

8-Confianza en la red. En el entramado con los demás. En sostenerse y sostener a los demás desde la confianza del entramado empático y solidario. Animándose a recibir y a dar ayuda, eligiendo entornos sanos con relaciones sanas y no tóxicas.

9- Creatividad. Esa capacidad que surge del pensamiento lateral desafiando probabilidades lógicas para que encaremos la resolución de conflictos apelando si lo lógico no nos alcanza, al ingenio. O directamente como en el caso puntual de Lila, al arte como catártico y redentor. Y si no es a través del arte, es a partir del ingenio para descubrir alternativas posibles y no quedarnos rumiando frustraciones. Las personas resilientes no se quedan en la queja. Si el plan A falla, gritan, patalean, pero luego se levantan y con perseverancia y tenacidad, desarrollan otras estrategias para no darse por vencidas; son creativas, originales y resueltas!
 
Por ahí me quedó alguno sin mencionar pero seguro está contenido en alguno de los ítems de alguna manera.

Y toda esta reflexión sobre la resiliencia viene a cuento porque hace ya creo que 7 años,  en virtud y gracias al bendito Face, de alguna manera mi destino se cruzó con una persona muy especial para mí. La señora Lila Deneken. Artista y cantante mexicana, compositora, escritora. Una bella mujer que exuda esa belleza desde adentro y eso es lo bello de Lila; lo demás es solo consecuencia directa.
 


No sé en qué posteo de quién nos habremos cruzado, lo cierto es que desde ese momento comenzó una relación entrañable, de esas que calan el alma. Y por privado intercambiamos vivencias. En ese momento comenzó a firmar con una "h" final. Lilah. Me explicó el significado. Alguien que conoce y comprende su destino. Y es que estaba pensando escribir la historia de su vida amorosa, en una sociedad aún más machista que la nuestra, historia signada por el dolor del sometimiento al hombre. Y me contó muchas anécdotas, que intentaba, ya superadas esas instancias y fortalecida, convertir en un unipersonal para drenarlas de un modo que sirvieran a las demás mujeres a ver que no estaban solas, que podían superarse, que podían fortalecerse.




 
Años pasaron y hace poco descubro con sumo placer y conmovida hasta las lágrimas, que estrenó ese musical. Veo el video promocional y las palabras de esa amiga que a la distancia me contaba sus experiencias, y su intensión de escribirlas, ya cobraron forma, y con un talento impresionante, nutrido del empeño tenaz de esta hermosa taurina que no paró hasta concretar su sueño.


Y tuve el honor para su cumpleaños de este año, de regalarle a su pedido un análisis grafológico de su letra y firma. Con un feedback muy pero muy interesante por ambos lados. Por una parte, porque fue una tarea que le asigné con mi supervisión, a una alumna que tengo, que es mi orgullo, ya que es una docente de primaria jubilada con carpeta psiquiátrica, a quien criaron bajo la creencia de que era "una inútil que no servía para nada" y pasó una vida de sumisión y obediencia, somatizando todo tipo de enfermedades.

Hace 4 años que viene, con tenacidad, dedicación, sin creer en su memoria, ni en su capacidad. Y semana a semana en estos años, fue recobrando la confianza en sí, a paso de caracol pero con constancia férrea. Diez horas semanales de análisis tras cada clase sin claudicar una sola vez. El resultado es una señora que empezó por primera vez a creer en ella misma, en su capacidad, en su potencial y que fue levantando síntomas al entender lo que trasuntaba cada uno de ellos.

Y crucé resilientes. Entramé. Provoqué sinergia: le asigné a propósito a ella el análisis de la letra de Lila, una mujer con la misma historia aunque con distintas circunstancias de vida. Y le mostré videos de Lila, y se enamoró de ella, se sintió identificada con su capacidad de superación.

Fue un trabajo desde el amor. De cada una de las tres partes. Lila me contestaba con ejemplos de vivencias lo que yo veía en letra, corroborándolo. Yo escarbaba para encontrar la luz en este ser que ya es luminoso de por sí para ayudarla a disipar ciertas sombras que ella, con valentía y generosidad, me permitía analizar. Con la misma transparencia con la que escribe, vive y se muestra Lila. En tanto hasta su nombre artístico es su nombre real y su firma es absolutamente clara y legible como ella.

Buscamos con mi alumna cuál podría ser un pequeño cambio que le sugiriéramos hacer en la firma para levantar más aún el velo de un conflicto que le estaba haciendo aún de obstáculo, y con la misma honestidad, y el mismo amor, se lo sugerimos. Vino el cambio de eso en la firma, y para nuestra satisfacción, iba de la mano de otros cambios que surgieron solos sin nuestra sugerencia mediante, que confirmaban la superación de una etapa ya pasada y el comienzo de otra más sana y expansiva.

Y al escucharla, tanto en sus entrevistas como en su unipersonal, y al analizar su escritura, todos y cada uno de los puntos que mencioné al describir los pilares de la resiliencia, comprobé que los reúne. Es un maravilloso ejemplo práctico de superación. La teoría se hace carne en ella.
 
 

Extraigo de esta entrevista algunas frases para ilustrar esto (la edición es mía):
 

"Narro en este musical todo lo que fui capaz de hacer con tal de ser amada, con tal de no estar sola. Voy mostrando mis aciertos. Cómo ascendí por el juego de la vida, cómo descendí también. Pero aquí no es la artista sino la mujer detrás de la artista quien desnuda su alma ante el público, con mucha honestidad y valentía. Porque desnudarse el cuerpo hoy en día cualquiera lo hace y es muy fácil. El motivo de desnudar mi alma no es exhibirme, sino ayudar con mi experiencia a los demás. Pero al hacerlo voy limpiando mi ser, es catártico. Me rio muchísimo de mí. Cuando ya has aprendido a reírte de ti, ya diste un paso para elevarte en el universo.
 
"Porque los limones agrios de la vida se necesita usarlos no para escurrir su jugo sobre las heridas para que nunca sanen y seguir siendo víctimas, sino al contrario. Hay gente que hace limonada. Yo hice un pie de limón rico que me encanta, y reparto aquí las rebanadas.


"El final del musical es muy bonito. Su mensaje es que todos podemos cambiar nuestro plumaje. Ya que estamos acá para ser perfectibles, no perfectos. Y todo esto lo aprendí cuando empecé a creer en mí. Y el escenario es una oportunidad de entregar mi ser. Porque la que canta es mi alma, y mi voz es solo el instrumento del alma que está detrás cantando. Y si un cantante se enamora de su voz, de su técnica, de qué bonito canta, detrás de alguien enamorado de su propia voz no hay un alma cantando.

"La vida es una oportunidad para ser feliz, para crecer. Y serlo no es estar riendo todo el tiempo. La felicidad para mí es una interpretación de lo que nos sucede. Y podemos ser felices perdonándonos a nosotros mismos, y no juzgando a los demás."



Lila Deneken. Un ejemplo de superación personal. Un ejemplo de vida. Amén de una artista talentosísima en una sociedad machista; alguien que se animó a desafiarse, a desafiar su cultura y a trascender trascendiéndose.

Para ella y para todos los que decidieron transitar la vía de la superación y no la de la queja, mi admiración, mi respeto y este pequeño homenaje.
 
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Nota: este artículo lo publiqué como nota en mi Facebook. Lo interesante es la repercusión que tuvo. Un entramado de voces que sumaron matices. Otras personas resilientes contando sus vivencias y sus procesos. Pego algunos comentarios a continuación:
 
Lila Deneken: Querida amiga y hermana, no he podido evitar llorar al leer todo lo que aquí dices de mí... Estoy emocionada porque pude ver a esa Lilah hoy sana; esa niña lastimada que ha sanado su corazón y ha permitido que viva la mujer,,, Ahora ya estamos las dos tomadas de la mano queriéndonos, pero separadas; porque ella es la que sale al escenario a divertirse y a dar todo, y la mujer, es una mujer feliz y agradecida... Gracias hermana por este lindo homenaje que recibo con mi corazón en la mano. Qué bendición haberte encontrado aquí en SAN FACE BOOK...TE QUIERO, ADMIRO Y RESPETO MUCHO !!!
 
 
María: Claudia, por alguna razón, muy ilógica por cierto, pero precisa seguramente, te leo y la piel se me eriza, emoción a flor de cuerpo, y una historia de vida que se me viene a la cabeza. Y la resiliencia, que me conecta conmigo misma haciéndome resoplar, con el auténtico conocimiento de saber de lo que se trata.
Habemos muchos sobrevivientes de situaciones duras, complejas, injustamente acaecidas, esas situaciones que desgarran el alma, oscurecen la vida y nos baja de un puntapiés hacia lo más profundo, caemos, envueltos en llanto, y con nada de sentido en muchos casos... pero se puede salir desde lo más profundo, siempre digo que cuando uno toca el piso, sí ciertamente llegó a lo más bajo, pero eso aunque en apariencias es una desventaja, termina siendo el principio de elegir: ó quedarse ahí, inmutado, estático, abatido, culpando a todo y todos por las desventuras vividas; ó empezar a idear estrategias para subir, intentar, armarse, rearmarse, unir los pedacitos que quedan con lo mejor que se tenga, pedir ayuda si es necesario... y de a poco, a ritmo lento pero seguro, empezar a andar ese camino que nos haga salir a flote, y resurgir, re-nacer, resignificar las experiencias, dotarlas de un nuevo sentido y empoderarse para la vida... porque la vida sigue, enhorabuena la vida sigue!!!!

Y se sigue, pero desde otro lado, con ese olfato de saber a donde no queremos volver a caer nunca más, a donde no queremos volver a estar nunca más. Y si bien muchas circunstancias parecen pasarnos por encima, no hay fuerza más poderosa que el deseo genuino de salir adelante.
Cuando una persona decide salir a la vida, al destino, a lo cotidiano, ese día esa persona experimenta una de las victorias más grandes de su propia existencia, y ni siquiera un dios puede cambiar en derrota la victoria de quien se ha vencido a sí mismo…
Empezamos a rearmar la valijita de recursos, poniendo un poco de tenacidad, otro de sentido del humor, capacidad de ideación e incentivo, creatividad, empuje, narrativa funcional... Y mucho, mucho, sobre todo mucho amor para uno mismo y para quienes nos rodean.
Claudia, de alguna manera, la vida, las circunstancias, la causalidad, me pone al frente formas de sanar heridas, de entender desde otro lado. Al leer lo que escribiste de resiliencia, experimenté profundamente la sanación que siento internamente cada vez que releo mis vivencias desde otro lado, cuando reedito experiencias y me veo fuerte, me siento entera, me siento íntegra.
No tenés idea de lo que causan en mi estas aparentes casualidades con personas o circunstancias que de alguna forma reafirman lo que siento y pienso.
Las casualidades no existen, la empatía no se caretea mentirosamente, la sincronicidad por alguna razón se siente.
Gracias por eso.
 
Mariana: En muchos pasajes de tu escrito, me vi reflejada. No conozco a Lilah, ni a muchos de quienes comentaron sus historias. Sin embargo no me resulta poco familiar ni mucho menos lejano lo que cada una ha hecho para renacer o como me gusta decir -rearmarse (del verbo armar, o recomponer) algo que cada tanto debo hacer para resurgir como el Ave Fénix y continuar con mi vida, siempre con estímulos, aunque éstos sean auto-impuestos y pese a que a esta altura de la vida el cuerpo no me responda con aquella flexibilidad de antes. Agradezco en el alma haber tenido el placer de leer sobre Lilah, tu reflexión sobre este tema que reviste tanta importancia para algunos y la posibilidad de volver a leer que somos varios quienes estamos en una frecuencia igual o similar.
 
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Y bienvenidos los nuevos comentarios que quieran agregar!!!
 
 
 
Lic. Claudia Beatriz Gentile

Psicóloga clínica con orientación junguiana- Grafóloga pública – Astróloga

Terapias psicológicas - Cursos de grafología - Talleres de autoconocimiento - Grupos de reflexión - Grafoterapia.

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